(Intentando) Desmontar los supuestos.Supuesto número 1:
Que la realidad de las cosas, depende de la capacidad perceptora del ser humano.
Ya hemos comentado lo que es el campo electromagnético; Las frecuencias por debajo del infrarojo y por encima del ultravioleta no las podemos ver (aunque parte del infrarojo lo podemos percibir como calor), como otras muchas cosas de las que sabemos muy recientemente que 'están ahí' pero que no podemos sentir directamente.
Así pues, que no podamos percibir algo no es razón para afirmar que ese 'algo' no existe, no está ahí o no tiene realidad. Esto es 'No porque no lo sienta (vea, toque, huela...) no existe'. Pensemos en los neutrinos, por ejemplo, su interacción en el mundo físico-material es tan mínima que se hace prácticamente imposible interactuar con ellos y sin embargo, ahí están, aunque para nuestros sentidos pasen desapercibidos. Entonces, solamente podremos detectar estas cosas si aumentara la 'apertura' de nuestros sentidos ya sea por medios bio-tecnológicos u otros...
Supuesto número 2
Que lo que percibimos es "real"
Esto es que, con lo 'poco' que son capaces de captar nuestros sentidos, damos por hecho, que sus informaciones no solo dan cuenta de toda la realidad posible sino que además nos están dando una información fiel de lo que ocurre en el exterior. Pero, ¿qué pasa con las ilusiones ópticas? ¿qué pasa con las alucinaciones que nos hacen ver oásis en el desierto? ¿qué de cuando 'creemos' ver algo que en realidad 'no está' o no es lo que creíamos?... y otras tantas. Como ya afirmó Descartes, no parece que nuestros sentidos sean 'de fiar' porque en demasiadas ocasiones 'completan a su gusto' la información incompleta que perciben engañando al espectador, como un traductor inspirado que traduce el libro añadiendo 'de su cosecha' cosas que, bajo su criterio, lo mejoran.
Supongamos el sentido de la vista: según la ciencia ortodoxa un campo electromagnético choca con la retina del ojo y entonces unas determinadas células (Los conos, sensibles a la intensidad, y los bastoncillos, sensibles a la frecuencia) transforman la información en impulsos 'eléctricos' que a través del nervio óptico llegan al 'procesador central': el cerebro, 'donde se interpreta'. Es decir, en nuestro 'cerebro' se debe reconstruir o crear en base a esa información que hemos recibido una imagen que después proyectamos en el exterior. Así pues, todo termina una creación nuestra, tan manipulada como nuestros sentidos y nuestro 'órgano interpretador' quiera. Para poner un ejemplo devastador, veamos la enfermedad del hombre que confundió a su mujer con un sombrero de copa que recoge O. Sacks en su libro: Un hombre que habla a los parquímetros 'interpretándolos' como niños, que busca su sombrero e identifica a su mujer como el mismo y trata de 'ponérsela'. Parece que sus sentidos o su órgano de interpretar le están haciendo un flaco favor. Puede aducirse que este es un caso anómalo (bueno, solo si no tenemos en cuenta la esquizofrenia, las paranoias, alucinaciones, etc.), sí, bien, pero en el malfuncionamiento se detecta cual el funcionamiento que mientras funciona bien pasa desapercibido.
Supuesto número 3:
Que lo que percibimos es, tal cual, como lo percibimos
¿Nos hemos planteado realmente cuando estamos percibiendo algo qué es lo que percibimos? Supongamos que vemos y tocamos una mesa de madera muy pulida, todos nos podemos imaginar su tacto suave y su solidez. Pero si la miramos con un microscopio veremos que está hecha de fibras no tan suaves. Si aumentamos la potencia del microscopio veremos a nivel celular o molecular. Si seguimos ampliando llegaremos a nivel atómicos y lo que veremos será prácticamente vacío, solo energía. ¿Cuál es la realidad de la mesa: la compacta, la energía en el 'vacío' o la representación que nos hacemos de ella?. Para nosotros nuestra realidad, como dice el Dr. D. Chopra, es un 'proyección holográfica' en el exterior de nuestra interpretación interna.
*** ¡Por cierto! todas las imágenes, excepto la del tiempo, están siendo creadas a propósito por MJ y pide que, si a bien teneis, le hagais una crítica positiva o negativa.