
3. Nivel de Paz, calma y reflexión.
Seguimos evolucionando a través de los niveles de percepción de Dios (esperamos que nuestro amigo Víctor nos ilustre con el comentario elaborado sobre la evolución, aunque estemos en “summertime”).
En los dos niveles anteriores, la proyección de Dios en la Naturaleza ha sido de todo, menos pacífica. Primero, dando cuenta o librándonos si cabe, de todos los “problemas de la Naturaleza” aunque para ello se hayan tenido que realizar algunos sacrificios (para aplacarlo o para inducirlo “chantajearlo” a nuestro favor). Después en la segunda etapa también “colabora” en las guerras contra nuestros “enemigos” (casi todas ellas, las empiece quien las empiece, comenzadas en su nombre y con su ayuda). ¿Qué pasa después? algunos seres humanos vuelven a dar otro paso evolutivo. Las poderosas fuerzas del “Miedo y sumisión”, comienzan a no hacer mella en ellos y aparece una nueva “sensación”, la de que podemos satisfacer nuestras propias necesidades, de que no hay necesidad de un “Dios en lo alto” que nos diga qué debemos y qué no debemos hacer. Nuestro “córtex” dará cuenta de todo. Comienza la reflexión:
Dos alternativas parecen presentarse: Volver a centrar la atención completamente en el mundo exterior, intentando “controlar” el entorno, para adaptarlo a nuestros intereses particulares, haciéndonos perfeccionistas y sufriendo las consecuencias del intento (solamente hay que echar un vistazo a nuestra sociedad actual desquiciada) o echar un vistazo al interior.
Cuando un ser humano ya no centra su atención en el mundo exterior, puede cerrar los ojos y relajarse, pasar a ese estado especial donde no se piensa, pero tampoco se duerme. Es un estado de “atención especial” acompañado por unos cambios físicos: baja la presión arterial, disminuye el ritmo cardiaco, baja el nivel de consumo de oxígeno, en resumen se ralentiza el metabolismo en general y aparece lo que muchos llaman el ‘estado alfa’. Estamos describiendo lo que todas las tradiciones, llaman el estado de contemplación o de meditación. Solo al descubrir que la “Paz” está dentro de uno mismo, es cuando el ser humano encuentra un “lugar” donde puede alcanzar el estar en “comunión con su Ser, el Ser (¿Dios?)”. Y esto no implica el desatender el mundo externo, sino, simplemente ponerlo en su sitio.
Pero como dice el Dr. Chopra (y hacemos nuestra también la frase): “El Dios de paz no se encuentra buceando en el interior, porque es él mismo (el Ser) el que emerge de dentro cuando llega la hora”. Eso sí, nosotros somos los responsables de en “libertad” dar el paso hacia el interior en su búsqueda.
Otro salto evolutivo en la percepción de Dios. En este nivel, está en el interior. Aparentemente es como si “Dios” se manifiesta más bien como un proceso que se crea conforme se cree.
Otra frase del Dr. Chopra para reflexionar:
En los dos niveles anteriores, la proyección de Dios en la Naturaleza ha sido de todo, menos pacífica. Primero, dando cuenta o librándonos si cabe, de todos los “problemas de la Naturaleza” aunque para ello se hayan tenido que realizar algunos sacrificios (para aplacarlo o para inducirlo “chantajearlo” a nuestro favor). Después en la segunda etapa también “colabora” en las guerras contra nuestros “enemigos” (casi todas ellas, las empiece quien las empiece, comenzadas en su nombre y con su ayuda). ¿Qué pasa después? algunos seres humanos vuelven a dar otro paso evolutivo. Las poderosas fuerzas del “Miedo y sumisión”, comienzan a no hacer mella en ellos y aparece una nueva “sensación”, la de que podemos satisfacer nuestras propias necesidades, de que no hay necesidad de un “Dios en lo alto” que nos diga qué debemos y qué no debemos hacer. Nuestro “córtex” dará cuenta de todo. Comienza la reflexión:
Dos alternativas parecen presentarse: Volver a centrar la atención completamente en el mundo exterior, intentando “controlar” el entorno, para adaptarlo a nuestros intereses particulares, haciéndonos perfeccionistas y sufriendo las consecuencias del intento (solamente hay que echar un vistazo a nuestra sociedad actual desquiciada) o echar un vistazo al interior.
Cuando un ser humano ya no centra su atención en el mundo exterior, puede cerrar los ojos y relajarse, pasar a ese estado especial donde no se piensa, pero tampoco se duerme. Es un estado de “atención especial” acompañado por unos cambios físicos: baja la presión arterial, disminuye el ritmo cardiaco, baja el nivel de consumo de oxígeno, en resumen se ralentiza el metabolismo en general y aparece lo que muchos llaman el ‘estado alfa’. Estamos describiendo lo que todas las tradiciones, llaman el estado de contemplación o de meditación. Solo al descubrir que la “Paz” está dentro de uno mismo, es cuando el ser humano encuentra un “lugar” donde puede alcanzar el estar en “comunión con su Ser, el Ser (¿Dios?)”. Y esto no implica el desatender el mundo externo, sino, simplemente ponerlo en su sitio.
Pero como dice el Dr. Chopra (y hacemos nuestra también la frase): “El Dios de paz no se encuentra buceando en el interior, porque es él mismo (el Ser) el que emerge de dentro cuando llega la hora”. Eso sí, nosotros somos los responsables de en “libertad” dar el paso hacia el interior en su búsqueda.
Otro salto evolutivo en la percepción de Dios. En este nivel, está en el interior. Aparentemente es como si “Dios” se manifiesta más bien como un proceso que se crea conforme se cree.
Otra frase del Dr. Chopra para reflexionar:
El cerebro esta estructurado para encontrar a Dios, hasta que no lo encuentres, no sabrás quien eres. Sin embargo esto es una trampa, porque el cerebro no nos conduce automáticamente al “espíritu”.





