Estamos viviendo un proceso de cambio y lo podemos observar
en el entorno que nos rodea. Como podemos ver por los ‘medios de información (y
también los de desinformación)’, no es algo local, podemos ver que el cambio se
está manifestando a nivel global, aunque
eso sí, con diferentes grados de intensidad a lo largo del planeta.
Tengo la plena convicción, que el universo se basa en una
‘estructura fractal’ (en la entrada “http://jugandoabuscarlaverdad.blogspot.com.es/2010/04/la-proporcion-aurea.html”,
analizamos el concepto de fractal) y que
lo que estamos percibiendo en el
‘exterior’, es la puesta en
escena del cambio interior que está sufriendo el ‘Ser Humano’. Es como si ese ‘Ser Humano’ como entidad
‘unión’ de todos los seres humanos (no me importa el nombre que le
demos: subconsciente colectivo, entidad humana, o lo que sea…), fuese un
‘fractal’ ampliado del paso de un
niño adolescente a adulto.
Por lo tanto, es como si estuviese finalizando su paso por la adolescencia,
obligando a sus ‘células’ (cada uno de nosotros) a proceder a una metamorfosis
interior. Un cambio. Una maduración.
Por supuesto, la respuesta de cada uno de estas células
(de cada uno de nosotros, manteniendo el paralelismo fractal) es personal y depende de la alineación
que tengamos con respecto al ‘impulso’. Al igual que un adolescente, podemos
elegir entre madurar, y aceptar nuestras responsabilidades frutos de todos
nuestros pensamientos, emociones y acciones,
o por lo contrario seguir siendo
irresponsables cegados por nuestro ‘egoísmo’.

Claramente toda metamorfosis al nivel que sea, implica un
estado aparentemente amorfo y caótico, aunque al final del proceso, si todo va
bien, aparecerá un nuevo estado de equilibrio y evolutivamente ‘mejor’
posicionado. Y esto dependerá de la
cantidad de ‘células’ alineadas con el impulso modificador.
Las imagenes pertenecen a Internet.