domingo, 12 de diciembre de 2010

Luz y color. ¡Divino tesoro!



Es muy curioso eso que llamamos –luz-. Quizá, no le demos importancia, como con muchas otras cosas a las que estamos acostumbrados, porque no solemos ser conscientes de ellas, hasta que faltan. Pero sin luz (energía electromangnética) no existiríamos.

Lo que entendemos por “luz”, desde un punto de vista científico, es solamente una pequeña porción del “espectro electromagnético” (la longitud de onda comprendida entre 750 nm a 400 nm aprox.) a la que nuestro ojo es sensible. Dicho sea de paso, ¿no es curioso, el que siendo conscientes de que nos asomamos al universo por una pequeña rendija, todavía hay muchos que piensan que solamente existe, eso que está en el campo de la rendija? (el famoso: “ver para creer”).

La luz, tiene la cualidad de iluminar, pero no se puede ver. Podemos ver el objeto que emite luz y el que la refleja. Pero nunca veremos la propia luz (razón por la que el espacio interestelar se ve negro). Es decir, solamente se percibe la luz, cuando esta “choca” (y se manifiesta como “partícula”) con nuestras células oculares llamadas –conos y bastoncillos- , las cuales, transforman la información en impulsos eléctricos. Pero ¡ojo! , tengamos en cuenta que la “imagen-sensación luz-color” es completamente subjetiva, y la proyectamos como “imagen holográfica 3D” sobre el mundo de “campos-masivos” (materia) que nos rodea.

La física, ha dado el nombre de “fotón”, a un “artefacto matemático” que intenta representar el comportamiento de la energía electromagnética luminosa en movimiento, y cuando colisiona con la “materia” (aspecto dual). ¡Pero el fotón no es “algo” que existe realmente! ¡La luz no son fotones! De momento, se desconoce la naturaleza de la misma y la razón de ello, es porque esos campos electromagnéticos, marcan los límites de nuestro universo “material” (teoría de la relatividad): ¡La “materia” (campos con una cualidad masiva) está restringida a ese espacio delimitado por la luz! Son estos campos electromagnéticos que percibimos como luz, lo que realmente permite que le demos “forma-imagen” a nuestro universo.


La luz y los colores, y su relación con el ser humano (interacción, salud, estados anímicos, etc.…), es un mundo a estudiar fascinante. Hay dos grandes teorías del color: la ortodoxa y conocida de Newton: “la luz blanca está compuesta por los distintos colores”



La de Goethe ( Sí, el mismo Goethe que escribió “el Fausto”, que también fue científico) : “el color, es el resultado de la interacción entre la luz y la oscuridad”
Quizás hablemos de ellas...

Imagenes tal y como aparecen en internet.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Uno y trino. La clave observable.



Como comentábamos en el “post” anterior, en un ser humano coinciden tres aspectos diferentes de la “energía” manifiesta en la misma localización espacio-temporal. Con la misma convicción que se puede decir objetivamente, que un rostro humano normal, siempre tiene dos ojos, una nariz y una boca, podemos (por supuesto subjetivamente, aunque objetivable a través de la puesta en común de todas las subjetividades) decir que se pueden percibir tres aspectos diferentes de nuestra manifestación (energética) en el mundo físico material: el aspecto físico (nuestros sentidos “materiales” ), el aspecto anímico (nuestros sentimientos) y el aspecto “mental” (nuestros pensamientos).

Si tomamos conciencia del funcionamiento de esa unicidad y triple manifestación, podremos observar que un pensamiento, suele ser el que genera un estado anímico (sentimiento) particular, y esto nos puede llevar a un actuar (a voluntad) en lo físico-material. Por ejemplo: el pensamiento de conocer “algo”, nos crea un sentimiento de “satisfacción” por ese conocimiento, y nos motiva a actuar para conseguir ese conocimiento. Lo que suele ocurrir, es que no tomamos consciencia de esto, por lo que se lleva acabo de forma inconsciente.

Por supuesto somos un sistema realimentado y funciona en sentido contrario: “algo” en lo físico nos puede crear un sentimiento (apetencia-rechazo) que puede modelar nuestro pensamiento. Esto, en su forma correcta, es lo que nos posibilita tener experiencias y ampliar nuestros conocimientos (conciencia). Sin embargo, cabe la posibilidad de un “cortocircuito” anímico, creándose un pseudo-pensamiento de “enganche” directo entre sentimiento placer-displacer/acción (las adicciones). Esta aspecto, fue investigado ampliamente en lo animales por el fisiólogo “Pavlov” (los animales solamente manifiestan sus aspectos físico y anímico en la misma localización espacio-temporal). Esto nos puede llevar a concluir, que cuando un ser humano empieza a manifestar ese “cortocircuito anímico”, son los pseudo-pensamientos los que “camuflan su pensar vivo” y lo pueden “animalizar” (en el sentido de hacerle perder la libertad, que su pensar vivo le posibilita).

Cuando nuestro pensamiento, coincide con nuestro sentimiento y nuestro actuar, tenderemos al equilibrio dinámico (entendido como salud). Cuando no coinciden pensamiento, sentimiento y actuar, o cuando nuestros pseudo-pensamientos (filtros subconscientes) “apantallen” nuestro pensar, tenderemos al desequilibrio (entendido como enfermedad).
Es condición necesaria (aunque para nuestro nivel de conciencia aun no es suficiente) el tener en sincronía nuestros tres aspectos “vitales”, para estar en ese estado de equilibrio dinámico denominado salud.

Naturalmente tendemos a ese equilibrio, pero ciertos condicionamientos nos suelen sacar de él. Si no se consigue ese equilibrio conscientemente, se buscará inconscientemente a través de la enfermedad (por supuesto todo esto excluye los traumas o envenenamientos).
Imagenes tal y como están en internet.

domingo, 24 de octubre de 2010

Forma variada y fondo común

Vivimos en un universo, en el que, lo que percibimos como “vacío” está saturado de “energía”. Se caracteriza por la forma en que se manifiesta esta energía. El nivel de energía más denso, lo que entendemos como materia, es la “sustancia” con la que se da soporte a las “formas”. Si ir más allá (sin adentrarnos en el mundo de las “partículas-subatómicas”), quedándonos en el nivel atómico (uno 100 átomos más o menos estables) son los “elementos” con que se configura (con-figura, figura <>forma) ante nuestro “ojos”(mente) el universo observable.

Un átomo de carbono, es el mismo, esté en un diamante, en el grafito, o en una molécula de citosina (uno de los aminoácidos del ADN). Esto es así, con cualquier átomo (o isótopo). Es decir, esta diferenciación de “forma”, se percibe en un nivel superior. Surge de la combinación y la manera de hacerlo de estos átomos. Esas combinaciones están “dirigidas” por “fuerzas intrínsecas” (micro: electro-magnéticas, nucleares y muy probablemente gravitatorias) y fuerzas externas (macro: presiones, fricciones, electro-magnéticas, gravedad, etc.…). Todo esto da origen a la multitud de sustancias-moleculares y combinaciones de ellas, que generan las formas inertes (sin vida) que conocemos. (las estructuras vitales, las cuales utilizan estas formas inertes, y se rigen además de por las leyes descritas anteriormente, por otras leyes menos conocidas y muy probablemente inter-dimensionales, son mucho más complejas).

La molécula del agua, formada por un átomo de oxigeno (O) y dos de hidrógeno (H) con un ángulo entre ellos de 104 grados aproximadamente, adquiere una forma que recuerda la de un tetraedro (mas bien un fragmento, es decir ½ tetraedro con un vértice polarizado). Su punto triple (temperatura y presión donde hay coexistencia de sus “forma” gaseosa, líquida y sólida) está a 0,01 oC y una presión de 0,006 atm. Es decir, en ciertas condiciones, la misma sustancia molecular, se nos presenta en tres formas o aspectos diferentes simultáneamente: vapor de agua, agua líquida y hielo. El estar en un estado o en el otro, normalmente depende de la vibración molecular, pero vibre como vibre, siempre es la misma sustancia H2O.

Para hacernos una idea, a otros niveles y simplificando (los cambios de fase equivalen a cambios dimensionales), ocurre algo semejante a lo expuesto anteriormente. Hay una sustancia (llamémosla energía) que en función de su vibración se manifiesta de una forma u otra.

A la “forma” de vibración más alta, se le conoce como “sin forma” (espíritu) que equivaldría en el ejemplo del agua, a la fase vapor comentado. A la más baja, se le llama “materia” , en este caso equivaldría al hielo. Y en el nivel intermedio, tendríamos el equivalente a la forma líquida (adaptable, que comienza a posibilitar la forma) a esta se le suele conocer como “nivel astral” o “nivel anímico”.

Como ya dije en el último comentario de la entrada anterior, el método científico utiliza muchas veces la observación de efectos, es decir, puede constatar la existencia de “cosas”, que no pueden detectar directamente, por los fenómenos o efectos que produce. Bien, pues digamos que el ser humano aquí y ahora, es como el agua en su punto triple, se manifiesta en él la “energía” simultáneamente en tres estados o fases. La parte de vapor (espíritu) la podemos percibir por nuestro pensar “vivo” (utilizamos “vivo” como, creativo, nuevo modificable, para diferenciarlo del pensamiento “fijado” y repetitivo). La parte líquida (anímica, alma), la podemos percibir por nuestras “emociones” y sentimientos de apego y desapego, atracción y rechazo. Y la parte física material, el equivalente al hielo, que es la parte, de la que somos más conscientes, es la que podemos percibir por nuestros sentidos físicos.

Simplificando: todo es la misma energía, que en sus diferentes vibraciones-fases, dan lugar a distintas formas, aparentemente independientes, percibidas con diferentes aspectos.

La complejidad de la forma, parece ser información añadida ¿Cómo se añade esta información?
Imagenes tal y como aparecen en internet.










domingo, 3 de octubre de 2010

Dar nombre, no significa conocer.

En la anterior entrada, salió a colación el llamado “síndrome del miembro fantasma”, para explicar, los también llamados “dolores neuropáticos” típicos de las lesiones medulares.

La palabra “síndrome” simplemente hace alusión, a un conjunto de fenómenos que caracterizan una situación. Aplicado a la medicina, es la forma de identificar un conjunto de síntomas característicos de un determinado desorden ("enfermedad"). En principio, esto suele servir para -identificar situaciones- y saber de qué se está hablando. Pero, no suele añadir nada de “conocimiento” sobre las causas del desorden. Sin embargo, cuando se nombra “algo”(conjunto de síntomas llamados en fermedad), tiene un factor psicológico asociado para la mayoría, de forma, que cuando su “enfermedad” tiene un nombre, se quedan tranquilos. Parece como si la cosa se materializara y se supiera perfectamente las causas que lo originan. Nada más lejos de la realidad.

Veamos el “síndrome del miembro fantasma”. Como bien apuntó Anandamida, es el nombre con el que estudian los “dolores neuropáticos” (dicho sea de paso, palabra que tampoco añade nada de conocimiento neuro= relativo a nervio y pathos=malo, enfermedad) o en dolores observados en miembros amputados, pero que se desconoce la causa que los origina.


Se argumenta, que la causa de este síndrome, es que el “cerebro” intenta reorganizar la información que recibe de los nervios seccionados (el cerebro tiene como un plano del cuerpo). De hecho, muchas veces se realizan “simpatectomías regionales” (cortar el/los “nervio/s simpático/s “–que no graciosos- correspondientes a la zona afectada, cerca de la médula espinal).

Si la teoría del sistema nervioso fuese correcta al 100%, el dolor debería de sentirse en el muñón o zona de lesión (zona donde los nervios están seccionados) ¿Porqué el dolor aparece entonces en la zona insensible o donde debería estar el miembro amputado? Es decir, el dolor está proyectado fuera de la supuesta “zona sensible”. Claramente, no puede haber una explicación lógica, por eso la medicina dice que desconoce la “causa” exacta del problema.

Ahora, si incluimos en la teoría un sistema “bio-energético” (ese “plano” del cuerpo que tiene el “cerebro”, pero distribuido espacialmente alrededor de todo el cuerpo) que interacciona con el sistema físico-material a través del sistema nervioso central. Este, no se vería afectado por la amputación (o lesión medular) de nuestro sistema físico-material, al ser un campo de energía “no material” (no material, en el sentido de que es de naturaleza similar, a un campo electromagnético). Si ese “campo de energía” fuese el “lugar” donde se proyectan las sensaciones, estas, seguirían aunque el nervio físico-material estuviera seccionado o dañado y explicaría el fenómeno observado.

Dicho de otra forma, los fenómenos observados en los “síndromes de miembros fantasma”, las anestesias no químicas (acupuntura, noesiología, hipnóticas, etc…) justifican o evidencian ,la existencia de un “campo bio-energético (de proyección)”, relacionado con la “sensación-sensibilidad”, que interactúa con el cuerpo físico-material a través del sistema nervioso central.
Imagen principal de nuestra colaboradora.
Resto de imagenes tal y como aparecen en contraperiodismomatrix.com/?p=227

domingo, 19 de septiembre de 2010

Física, metafísica y la carga de la prueba.

No sé si es una certeza o una leyenda urbana, pero se dice que se llamó metafísica a los libros de Aristóteles que estaban ordenados en una biblioteca más allá de la física, en el estante siguiente. Sea así o no, lo que está claro, es que la metafísica estudia los aspectos de la realidad que son inaccesibles a la investigación científica convencional. Es la parte de la filosofía que estudia los fundamentos de la estructura de la “realidad” (la ontología que estudia al Ser, la teología a Dios)

Kant, en su “crítica a la razón pura”, marcó la diferencia definitiva entre ambas disciplinas. Dijo algo así sobre la metafísica: “una afirmación es metafísica cuando afirma algo que escapa a toda posibilidad de ser experimentado sensiblemente por el ser humano”.
Esta afirmación, (sin haber estudiado filosofía reglada, y a riesgo de decir una tontería), me da la sensación, de que ha sido mal interpretada. La clave de la posible malinterpretación, está en el significado asociado a la palabra “sensiblemente”.

Al decir “sensiblemente” nos limitamos a los sentidos físicos convencionales (vista, oído, olfato, gusto y tacto) que son los que nos hacen interactuar con el mundo físico “externo”. Todos estos sentidos, utilizan el sistema nervioso como “vía” para transmitir la información.


Entonces me pregunto:
¿una sensación-sentimiento se experimenta sensiblemente?, un dolor ¿se experimenta sensiblemente?. Antes de que argumentéis que un dolor se experimenta (sensación-sensible) mediante el sistema nervioso, quiero contaros una anécdota personal.

He tenido un amigo, que quedó tetrapléjico por accidente (una lesión medular a nivel cervical). Después del accidente pasé muchos ratos con él, y en muchos de ellos me comentaba sus experiencias. No tenía ningún tipo de sensibilidad, de hombros hacia abajo. Sin embargo, padecía de “dolores”, sobre todo en las piernas. Los médico les llamaban “dolores neuropáticos”. Le hubieran podido cortar una pierna, que no habría sentido nada (ya digo nervios seccionados a la altura cervical, que imposibilitan que la información local de las pierna llegue al cerebro). Le ponían calmantes (sin efecto alguno por supuesto) ¿cómo es posible que le dolieran las piernas? ¿Dónde sentía el dolor? ¿Esto entraría en lo conocido como “sensible”? ¿Cómo podría demostrar y probar la existencia de su dolor?

Solamente las personas en condiciones similares a la suya, pueden experimentar ese dolor (tuve un tío parapléjico que ya me hablaba de ello).
Esto nos lleva a evidenciar una “objetividad, basada en conjunto de subjetividades similares, imposibles de objetivar externamente”.

Y todo esto nos puede llevar a la siguiente idea. La única posibilidad de probar “algo sensible” experimentado subjetivamente, es invitando a realizar las mismas pautas que llevaron a ello, para poder ver, si se experimentan las mismas sensaciones subjetivas (método científico aplicado a la subjetividad). Negar su existencia sin hacer el experimento no parecería científico ¿no?

Imágenes tal y como aparecen en: www.blogodisea.com/.../ilusiones-opticas/

domingo, 5 de septiembre de 2010

¿El hombre desciende del mono?


Vamos a darle otro golpecito al “establishment” científico actual, no con la intención de irritar, sino para activar la máquina de pensar. La hipótesis comúnmente aceptada, no tienen porque ser la única posible y verdadera.

Primero hagamos unas observaciones ontogénicas (desarrollo del individuo).

En el reino vegetal:
Si observamos el crecimiento de una planta, normalmente hay un pequeño brote central, que más tarde se transforma en una hoja diferenciada, o se divide y de él sale otro brote, el cual se transforma en una hoja diferenciada (según las especies). Bien, lo que suele ser una observación común, es que el brote que marca el crecimiento de la planta, es indiferenciado mientras está en crecimiento. Es muy extraño (hasta ahora nunca lo he observado), que desde una hoja ya crecida y terminada aparezca un brote de crecimiento. Siempre el brote de crecimiento, es independiente de las hojas (o elementos diferenciados) y es el eje o tronco común de donde se separan las hojas para diferenciarse (especializarse).


En el reino animal:
Si observamos (quiero decir, que vemos fotos o dibujos hechos por quienes han observado y estudiado) la “embriogénesis” o crecimiento de un embrión. Siempre empieza con una célula indiferenciada, que se va duplicando (recibiendo diferentes nombres en función de las fases) hasta que comienza la diferenciación celular. En esta fase, se denomina embrión , y en ella, ya se puede apreciar, donde estará la cabeza, la espina dorsal, etc… ( en vertebrados claro)

Primera observación: prácticamente la comparación de embriones dentro de cada grupo, revela semejanzas notables. Casi no se aprecia diferencia alguna morfológica, entre un pez y un ser humano en los primeros estadios embrionarios (periodos temporales aparte).Ver figura adjunta.
Segunda observación: Cuando la diferenciación ha llegado a su nivel máximo, ya no hay posibilidad de modificación (excepto la células indiferenciadas o “madre”). Como en el caso del reino vegetal, solamente mientras no hay diferenciación (especialización celular y anatómica), son posibles los cambios (células madre). El único cambio posible de la parte especializada, es el envejecimiento, enquilosamiento y desaparición (muerte).

Ahora unas observaciones filogénicas (evolución de las especies).

Observemos por ejemplo la evolución de los dedos de la pata equina (aparentemente muy bien estudiada por el registro fósil). Desde el Hyracotherium (Eohippus del Eoceno 55 millones de años) al equinus actual. Curiosamente conforme evoluciona y se adapta al medio pierde dedos.

Los dedos de los ancestros de las aves (reptiles theropodos pasando por el Archaeopteryx) conforme evoluciona y se adapta al medio, se transforman en las alas. Los cetáceos sus ancestros eran terrestres y su dedos se han ido adaptando al medio transformándose en aletas.

Observación: Los dedos originales, se han ido adaptando al medio formando miembros especializados.
Por último, observemos el aspecto del cráneo de un chimpancé recién nacido (o un orangután). Podemos observar que el del bebe orangután es mucho más parecido al cráneo humano, que el de un simio adulo.
Analizando todos estos detalles, parece que se no invita a deducir, que la posibilidad de evolución está en lo indiferenciado y maleable. Que lo rígido y esclerotizado son elementos de paso que quedan atrás.

En el “patrón” humano (hoy por hoy), un núcleo central con cinco apéndices a saber: cabeza, dos brazos y dos piernas, que se repite de forma cuasi fractal en los cinco dedos (apéndices) de las manos y pies. Parece ser el patrón central en evolución (sin apenas diferenciación). Los demás animales, son separaciones por especialización y adaptación al medio (prototipos evolutivos), que se van quedando atrás esclerotizándose y desprendiéndose de ese patrón en evolución. El hombre, ha ido supliendo la adaptación al medio del cuerpo físico por la evolución de su cerebro, soporte físico de la “mente. Parece que es la punta “tierna de crecimiento” evolutiva. Está por lo tanto en nosotros el eje evolutivo “punta del tronco del abeto, y los otros animales, son las ramas del paso evolutivo que van quedando atrás”. Por lo tanto podríamos decir, que el “mono es un "decendiende" (paso evolutivo) del hombre”.
Fuente imágenes de embriones: alejandrofatouh.blogspot.com
Evolución equina tal como aparece en: www.taringa.net/posts/mascotas/5799818/Caball...

domingo, 22 de agosto de 2010

¡Vaya casualidad más causal!


El azar, aleatoriedad, o la casualidad son prácticamente sinónimos el azar es algo casual o fortuito. Algo “casual” es una combinación de circunstancias que no se pueden prever ni evitar.

No hace falta ser un gran observador, para darse cuenta que estamos inmersos en un universo aparentemente azaroso. Sin embargo, muchos fenómenos que parecían fortuitos o casuales, cuando se observan con atención, se les encuentra una serie de “causas” cambiantes (variables principales) que lo pueden justificar o prever. Sin embargo, además de esas variables principales, suelen haber más “cosas” que influyen en “menor” (o mayor) medida (también las podemos llamar variables) que se desprecian intencionadamente unas veces, otras porque es imposible controlarlas y otras porque ni se conocen. Esto nos lleva al concepto de “probabilidad” de que ocurra un fenómeno (o suceso).


Matemáticamente la probabilidad de que ocurra un suceso, la da la relación entre los “casos favorables” y los “casos posibles”. El ejemplo típico, ¿Cuál es la probabilidad de que salga cara al lazar una moneda? Hay una cara, pues será uno el caso favorable.¿ Cuantas posibilidades hay? que salga cara o que salga cruz. Luego, dos casos posibles. La probabilidad de que salga cara será de ½ (o lo que es lo mismo, tiene un 50% de probabilidad de que ocurra el suceso).

La estadística y el estudio de las probabilidades, se utilizan cuando no es posible controlar todas las variables que afectan. Por eso se habla de que la probabilidad de que o ocurra un suceso es del 70%, del 99%,etc… pero lamentablemente, nunca se puede garantizar que el suceso ocurra o no ocurra.

Por lo tanto ,la existencia de la estadística y la teoría de probabilidades, no invalida el hecho de que independientemente de que conozcamos, o no tengamos ni idea de las variables que están detrás de un fenómeno, el fenómeno siempre será “causal”, es decir, siempre será motivado por “algo” que lo posibilita, esté o no esté ese “algo” (o “algos”) en el mismo plano físico-material.

Estoy convencido de que cuando decimos que algo ocurre al azar, siempre hay una(s) causa(s) detrás. El problema que suele darse en nuestro universo “mediato” (o de medio inercial) es que, muchas veces hay una distancia temporal entre la acción y la reacción (causa y efecto), lo que facilita la ocultación de esa relación “causal” (a menos que se persevere en la observación). Cuando las acciones y reacciones son prácticamente inmediatas (con muy poca inercia o sin ella) las ciencias en general, y la física en particular, tiene pocos problemas en estudiarlas, repetirlas y clasificarlas, postulando teorías (ecuaciones y leyes) sobre cómo se manifiesta el fenómeno.

¿Qué ocurre cuando la distancia temporal entre causa y efecto es muy grande, o cuando parte de las variables causales están en la zona que nos oculta del universo (lo que la física llama vacio)? Entonces quizás nos veamos obligados a hablar de “casualidad”.

Imagen tal y como aparece en: http://www.sistemasderuleta.com/blog/probabilidades-en-los-dados/ y en medicablogs.diariomedico.com/.../dados/