Sin perder de vista los acontecimientos actuales, volvamos con nuestras exposiciones.
Cualquier “ser vivo”, tiene un cuerpo “físico-material”, basado principalmente en los elementos: Carbono (C), Hidrogeno (H), Nitrógeno (N), Oxígeno (O), junto con otros en menor cantidad (Ca,P,Fe, etc…). Todos estos elementos, son exactamente los mismos que forman el mundo inanimado mineral, es más, perteneces a ese mundo, y por lo tanto
siguen sus leyes. La combinación de estos elementos (siguiendo esas leyes físico-químicas del mundo mineral), producen compuestos más complejos: agua, ácidos, bases, sales, etc.
Las estructuras que conforma el cuerpo físico-material de un ser vivo, como tales, siguen las leyes que le apliquen a estos. Entre ellas, deberían seguir
la 2º ley de la termodinámica. Por lo tanto deberían tender a buscar el nivel mínimo de energía, deshaciéndose en sus compuestos y elementos básicos. Lógicamente, para que esto no ocurra,
debe haber otras “fuerzas” que se opongan. Estas estructuras, seguirán las leyes de lo “mineral” estrictamente, en el momento que se retiren esas “fuerzas” que posibilitan su existencia estructurada (comúnmente a este fenómeno se le denominado muerte). El conjunto de estas fuerzas (que siguen las leyes de los organismos vivos), la podemos llamar campo de
“fuerzas vitales” (o “cuerpo etérico”).
Simplemente
hemos definido “un campo”, que desconocemos en esencia cómo funciona desde un punto de vista físico-material (aunque se pueden observar sus efectos). Del mismo modo, que desconocemos la esencia (aunque podamos cuantificar sus efectos) de un campo eléctrico, magnético, gravitatorio, electromagnético, etc.…
Todos los “campos” tienen en común, que podemos constatar empíricamente su presencia. De igual modo, que cuando desaparece un campo magnético, las limaduras de hierro orientadas por él, se desordenan aleatoriamente. Cuando desaparece un campo “vital” las complejas estructuras “vitales”, tienden a desordenarse en sus elementos básicos.

Cuando las limaduras de hierro se ordenan según una estructura polarizada, no decimos que ellas solas
se han ordenado por azar,
sino que
concluimos que están sometidas a un “campo magnético”. Siguiendo el mismo razonamiento lógico, tenemos que concluir, que cuando sustancias inorgánicas y orgánicas (cuya base es el carbono), se organizan formando complejas estructuras,
estamos ante un “campo vital” (algo que hay que estudiar por sus manifestaciones, de igual modo que se estudian los campos magnéticos por las suyas).

Pensar que los propios elementos (C,O,N, etc…) siguen
las leyes físico-químicas (muy precisas por cierto), para formar compuestos estables (mínimo estado energético para las condiciones del entorno dadas)
es algo lógico y constatable en nuestro universo físico-material . Pero pensar que estos compuestos, por sí mismos, tienden a juntarse para formar
estructuras más complejas e inestables (mayores estados energéticos, que necesitan un aporte de energía para mantenerse), y además, que por sí solos han llegado a la creación de un
“algoritmo evolutivo” (codificación-decodificación del ADN), es tan infantil e ilógico, como pensar que, un señor anciano con barbas blancas y un triángulo en la cabeza, ha creado todos y cada uno de los seres vivos que conocemos.
Por lo tanto, ante nosotros se manifiesta en todo ser vivo un “campo vital”. Cuyos efectos fisiológicos pueden ser estudiados a nivel físico-químico. Pero tenemos que tener la suficiente humildad, como para aceptar que nuestro nivel “científico actual”, no está todavía a la altura de
comprender la complejidad de todos los fenómenos existentes (en todos los “planos dimensionales”). No es lógico, que se le asignen
propiedades “mágicas y aleatorias” a las entidades materiales (físico-materiales), para salir del paso de explicar, lo realmente inexplicable que es el mundo “vital” que nos rodea.
http://www.publico.es/367007/esta-cultura-capitalista-de-cinco-siglos-ha-agotado-ya-sus-posibilidades